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Comunicado de la Familia de Berta, el COPINH, Gustavo Castro y los equipos legales de la causa ante el fallo que juzga a Sergio Rodríguez, Mariano Díaz, Douglas Bustillo, Elvin Heriberto Rápalo, Edilson Duarte, Oscar Haroldo Torres y Emerson Duarte.

(below english)

El veredicto que acaba de emitirse NO satisface nuestras exigencias de justicia como víctimas en el asesinato de Berta Cáceres y el intento de asesinato a Gustavo Castro.

Este fallo que se ha pronunciado en la Sala I del Tribunal de Sentencia que condena al grupo sicarial y a la estructura intermedia relacionada directamente la empresa DESA no significa que se ha alcanzado justicia.

Las estructuras y las personas que dieron el dinero para que estos criminales asesinaran a Berta Cáceres siguen gozando de la libertad y de la posibilidad de seguir desarrollando crímenes como este de manera impune.

Desde el inicio de este proceso, hace casi tres años ya, ha sido claro que el asesinato de Berta Cáceres fue planificado por los directivos de la empresa DESA para luego ser ejecutado por sicarios vinculados a la Fuerzas Armadas de Honduras. Sin embargo, la verdad sobre el crimen y todos sus responsables ha sido limitada a quienes ahora se han juzgado debido a los obstáculos decididos que el Estado de Honduras ha interpuesto a través de su Ministerio Público y sus tribunales para negar la verdad como parte de una justicia real.

Lo que ha quedado todavía más claro de este proceso judicial del cual hemos sido expulsados, debido a que no nos hemos callado ante todas las arbitrariedades que a diario fueron sucediendo en los tribunales, es que la familia Atala Zablah, accionistas dueños de la empresa DESA, están detrás de toda la trama de persecución, hostigamiento, ataques y amenazas que llevaron al asesinato de Berta Cáceres.

Nuestra participación como víctimas es parte fundamental en el proceso de justicia y el Estado, al excluirnos de manera sistemática,  perpetúa la impunidad que inunda este país y que tanto daño hace.

Durante el juicio fuimos testigos, así como los observadores internacionales, los miembros del cuerpo diplomático y la prensa, de las comunicaciones telefónicas que evidencian esta participación. Esto también dejó claro que los hechos criminales cometidos por la empresa DESA bajo la dirección de esta familia van más allá del asesinato y comprenden una serie de crímenes realizados en contra de Berta Cáceres, del COPINH, del pueblo Lenca e incluso de la administración pública y del Estado de Honduras.

Preguntamos al Estado y sus instituciones ¿Qué intereses están en juego y motivan que con sus comportamientos protejan a los máximos responsables cuyos nombres no son un secreto? ¿Por qué existiendo evidencia de su participación no han sido procesados al día de hoy después de casi 3 años del vil crimen? ¿Qué esperan para cumplir con su responsabilidad??

Exigimos que sean traídos ante la justicia a todos los responsables por el asesinato de Berta Cáceres y no únicamente quienes pagados por DESA ejecutaron el crimen.

Con el capítulo que se cierra hoy, las condenas al eslabón más bajo de la estructura criminal con las que el Estado hondureño pretende silenciar la demanda de justicia, no termina la lucha por justicia para Berta Cáceres y el pueblo Lenca, por el contrario, se profundizan nuestros esfuerzos.

Estas condenas, son el primer escalón en la búsqueda de justicia y la familia, Gustavo Castro, el COPINH y los equipos legales hemos estado acompañados de quienes creen en Berta Cáceres, en su palabra y acción y sabemos que van a seguir estando coherentemente del lado de la verdad y la justicia en las batallas venideras que con total determinación haremos.

La impunidad que hasta hoy muestran y disfrutan los autores intelectuales de este crimen, hace parte del entramado de corrupción y violencia que sostiene al modelo extractivista que saquea nuestros pueblos, ante el cual las víctimas juntos a las demás personas, comunidades y organizaciones nos comprometemos a seguirles enfrentando, como lo hizo Berta Cáceres, hasta que la Dignidad, la Verdad y la Justicia, prevalezcan en esta causa y en todas las luchas que ahora mismo se están librando en distintos territorios de Honduras y el mundo

¡La justicia hondureña está en deuda con nosotras y nosotros, con todo el pueblo hondureño!

Dado en la ciudad de Tegucigalpa, a los 29 días del mes de noviembre del año 2018.



Statement by Berta’s Family, COPINH, Gustavo Castro and the legal teams regarding the conviction of Sergio Rodríguez, Mariano Díaz, Douglas Bustillo, Elvin Heriberto Rápalo, Edilson Duarte, Oscar Haroldo Torres and Emerson Duarte

The verdict that was just released DOES NOT satisfy our demands for justice as victims in the assassination of Berta Cáceres and the attempted assassination of Gustavo Castro.

The decision that has been made in the 1st District Sentencing Court condemning the group of hitmen and their intermediate structure related directly to the DESA corporation does not mean that justice has been obtained.

The structures and people who gave the money for these criminals to assassinate Berta Cáceres are still free and able to continue carrying out crimes like this one with impunity.

Since the beginning of this process – almost three years ago now – it has been clear that the assassination of Berta Cáceres was planned by the leadership of the DESA corporation and then  carried out by hitmen linked to the Honduran Armed Forces. Nonetheless, the full truth surrounding this crime and all of those responsible for it has been limited to those who were just condemned through intentional obfuscation by the Honduran state via its Attorney General and courts. They seek to deny access to the truth, which is part of true justice.

What has become even more clear during these legal proceedings, from which we have been expelled due to our refusal to be silent in the face of the daily abuses in the court room, is that the Atala Zablah family, who have an ownership stake in the DESA corporation, are behind the entire plot of persecution, intimidation, attacks and threats that led to the assassination of Berta Cáceres.

Our participation as victims is a fundamental part of the judicial process and the State, by systematically excluding us, perpetuates the impunity that inundates this country and causes so much harm.

During the trial we, along with international observers, diplomats and the press, bore witness to the telephone communications that show this participation. This also made it clear that the criminal acts committed by the DESA corporation under the leadership of this family go beyond the assassination and comprise a series of crimes carried out against Berta Cáceres, COPINH, the Lenca people and the public administration and state of Honduras.

We ask the state and its institutions, what interests are at stake that motivate you to behave in a way that protects the masterminds whose names are no secret? Why, despite clear evidence of their participation, have they still not been charged almost three years after this hideous crime? What are you waiting for to carry out your responsibility??

We demand that all of those responsible for the assassination of Berta Cáceres be brought to justice and not just those who were paid by DESA to carry our the crime.

The struggle for justice for Berta Cáceres and the Lenca people does not end with the chapter that closes today, the convictions of the lowest layer of the criminal structure, with which the Honduran state seeks to silence the demand for justice. On the contrary, we are deepening our efforts.

These convictions are the first step in the search for justice and the family, Gustavo Castro, COPINH and the legal teams have been accompanied by those who believe in Berta Cáceres, in her words and actions and we know that they will continue to make a principled stand on the side of truth and justice in the battles to come, which we will wage with complete determination.

The impunity that the masterminds of this crime continue to enjoy is part of the plot of corruption and violence that sustains the model of extraction that plunders our peoples. As victims, and other people, communities and organizations we commit to continue confronting it, like Berta Cáceres did, until dignity, truth and justice prevail in this case and in all of the struggles that are being waged right now throughout Honduras and the world.

We and the entire Honduran people are still owed a debt of justice!

Written in the city of Tegucigalpa on the 29th day of the month of November in the year 2018.