17 años del golpe de Estado: la memoria como garantía de no repetición

El 28 de junio de 2009, Honduras amaneció diferente. Un golpe de Estado rompió el orden constitucional y, con él, abrió la puerta a lo que las comunidades ya temían: la entrega masiva de sus territorios a empresas extractivas, ríos concesionados, bosques vendidos, tierras repartidas sin consulta y sin mirar a quienes las habitan desde siempre.

COPINH lo advirtió días antes…

El golpe abrió la puerta al saqueo del territorio. En el contexto del golpe de Estado se concesionaron más de un centenar de ríos en Honduras. El pueblo Lenca fue de los más afectados. El río Gualcarque fue uno de ellos: en enero de 2010, a escasos días de instalado el nuevo gobierno surgido del golpe, se firmó la concesión que entregó sus aguas a la empresa DESA por veinte años, sin consulta previa, libre e informada al pueblo Lenca.

El Informe Final del GIEI Honduras lo documenta con claridad: la imposición del proyecto Agua Zarca sobre el río Gualcarque se sostuvo en una red de pagos irregulares, manipulación mediática y compra de tierras con fondos de origen ilícito, una arquitectura que el GIEI identifica como el modelo de negocio del proyecto. El golpe no fue solo político. Fue la llave que abrió Honduras al saqueo, y Agua Zarca es la prueba de cómo operó ese saqueo en territorio Lenca.

La criminalización de la defensa del territorio se normalizó, y quienes alzaron la voz pagaron caro, cómo fue el doloroso asesinato de Berta Cáceres el 2 de marzo de 2016, y de otros defensores y defensoras del territorio por no callar. A diez años de la siembra de Berta, su nombre sigue siendo denuncia y brújula.

El despojo continúa. La memoria es la garantía. Diecisiete años después, las concesiones siguen. Lo que ocurrió el 28 de junio no puede repetirse. La memoria no es solo mirar atrás. Es la garantía de que sabemos reconocer cuando quieren repetirnos la historia.

Seguimos aquí. No porque empezamos con el golpe, sino porque esta lucha viene de mucho antes. Quienes dieron el golpe creyeron que con romper el orden constitucional bastaba. No contaron con que hay cosas que no se pueden concesionar: la memoria, la fuerza, la decisión de seguir defendiendo lo nuestro territorio y nuestro futuro.