Desde el COPINH entendemos la gestión y la autogestión como una forma de defender la vida. No se trata solo de administrar recursos, sino de construir modelos de vida propios, nacidos desde las comunidades, desde el pueblo Lenca y desde nuestras formas históricas de organización.
Este eje de lucha pone en el centro la capacidad de las comunidades para decidir, organizarse y sostener procesos colectivos que garanticen una vida digna. Frente a un modelo extractivista, patriarcal y colonial que impone proyectos ajenos, la gestión comunitaria es una respuesta política que afirma la autonomía y la autodeterminación de los pueblos.
La autogestión se expresa en prácticas cotidianas como el cuidado del territorio, el manejo comunitario del agua, la producción de alimentos, la salud comunitaria, la educación popular y las economías solidarias. A esto se suman las ecotecnologías, entendidas como herramientas al servicio de las comunidades y no del despojo.
Las ecotecnologías comunitarias, como sistemas de captación de agua, cocinas mejoradas, energías alternativas y otras soluciones apropiadas al territorio, fortalecen la autonomía, reducen la dependencia y contribuyen al equilibrio con la naturaleza. Estas prácticas se construyen desde los saberes ancestrales y el conocimiento colectivo, respetando los ritmos de la tierra y la vida comunitaria.
Reafirmamos que la autogestión es resistir, es sostener la vida frente a la violencia estructural y es seguir caminando hacia modelos de vida que pongan en el centro a los pueblos, la tierra y el futuro de las generaciones que vienen.
